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Influenza aviar: Aspectos clínicos y desafíos en sus estrategias de control

Por: Carolina Hauva Bustos, (M.V.), jefe del Laboratorio de inmunología y patología animal, en Veterquimica Chile. Artículo completo en Revista Conecta2-Aves y Cerdos: https://www.veterquimica.cl/destacados/revista-conectados/

La influenza aviar (IA), antiguamente conocida como gripe aviar, es una enfermedad infecciosa causada por el virus de la influenza tipo A que afecta a una variedad de especies de aves domésticas, silvestres y mamíferos marinos, y sólo en raras ocasiones puede infectar al ser humano.

En aves domésticas, se producen comúnmente síndromes que van desde una infección asintomática a un cuadro respiratorio, disminución en la postura de huevos y enfermedad sistémica severa con mortalidades cercanas al 100% de la parvada.

Los brotes pueden tener consecuencias devastadoras para la industria avícola. La presencia de influenza aviar de alta patogenicidad (IAAP) restringe el comercio internacional de aves vivas y de carne de aves de corral.

Desde su identificación en China en 1996, han existido múltiples ondas de transmisión intercontinental de virus linaje H5Nx Gs/GD. Entre los años 2005 y 2021, la IAAP ha provocado la muerte y sacrificio masivo de más de 316 millones de aves alrededor del mundo.

El impacto económico de la influenza aviar es variable y depende de la cepa viral involucrada, especies de aves infectadas, número de planteles afectados y la agilidad con la que se implementen las estrategias de control o erradicación.

El penúltimo evento que se registró en Chile de IAAP ocurrió en el año 2002. El costo directo para controlar y erradicar la enfermedad fue de US$ 6.000.000, mientras que el impacto para la industria debido a la pérdida de mercados y menor producción se estimó en US$ 20.000.000.

Etiología

Los virus de la influenza aviar se encuentran clasificados dentro de la familia Orthomyxoviridae y pertenecen al género Alphainfluenzavirus (virus influenza A).

Actualmente, existen siete géneros de influenza, pero hasta el momento, sólo se describe una infección natural en las aves por la influenza tipo A.

La morfología del virión es típicamente esférica a pleomórfica, la superficie viral presenta una envoltura cubierta por dos tipos de proyecciones glicoproteicas: hemaglutininas (H) y neuraminidasas (N). El genoma viral está compuesto por 8 fragmentos de RNA de hebra simple que codifican para 10 proteínas virales (ver figura n°1).

Los virus de la influenza aviar se clasifican en subtipos en función de sus antígenos de superficie: hemaglutininas (H) y neuraminidasas (N). En la actualidad se describen 16 tipos distintos de hemaglutininas (de la 1-16) y 9 tipos de neuraminidasas (de la 1-9).

De acuerdo a su patogenicidad, los virus de influenza aviar pueden ser clasificados en dos patotipos: el virus de la influenza aviar de alta patogenicidad (IAAP) y el virus de la influenza aviar de baja patogenicidad (IABP).

Hasta la fecha, los virus de influenza aviar de alta patogenicidad que afectan a aves de importancia económica como pollos, pavos, entre otros, se han asociado a los subtipos H5 y H7.

Figura n°1: Estructura molecular característica de los Orthomyxovirus de influenza aviar

Fuente: https://seleccionesavicolas.com/avicultura/2018/12/inexorable-avance-influenza-aviar-norteamerica-mundo/

Susceptibilidad a agentes químicos y físicos

El virus de la influenza aviar es relativamente inestable en el medio ambiente. Factores físicos como el calor, pH extremos, condiciones hipertónicas y la desecación lo pueden inactivar, mientras que la presencia de materia orgánica, condiciones de frío y humedad, favorecen a la supervivencia del virus en el ambiente.

Algunos estudios han determinado que el virus de la influenza aviar puede permanecer viable durante 30-35 días en heces con una temperatura de 4°C. Además, puede sobrevivir por 7 días a una temperatura de 20°C.

Dado que presenta una envoltura lipídica, puede ser inactivado por solventes orgánicos y detergentes.

Periodo de incubación

El tiempo que transcurre entre la exposición al virus de la influenza aviar y la aparición de los signos clínicos es variable, describiéndose entre 3-14 días en infecciones naturales. Sin embargo, para propósitos regulatorios la Organización Mundial de Sanidad Animal (OMSA) reconoce 21 días como el periodo de incubación de la influenza aviar.

Cabe señalar que este criterio no es aplicable para todas las infecciones por IABP, dado que en su gran mayoría provocan cuadros asintomáticos.

Signos clínicos (SX)

Los signos clínicos de la enfermedad son extremadamente variables y dependen principalmente del patotipo de la cepa (IAAP o IABP). Sin embargo, otros factores como la especie animal, edad, sexo, estatus inmunitario y factores medioambientales también influyen en la manifestación clínica de la enfermedad.

SX de la influenza aviar de baja patogenicidad

Por lo general, este virus no produce signos clínicos en aves silvestres, y estas son consideradas el principal reservorio de la enfermedad.

Mientras que en el caso de las aves comerciales (pollos y pavos) los signos clínicos observados reflejan anormalidades en órganos del aparato respiratorio, digestivo, urinario y reproductor.

Los signos clínicos más frecuentes incluyen depresión, plumas erizadas, letargia, disminución en el consumo de agua y alimento, estornudos, tos, lagrimeo excesivo, disminución en la producción de huevos y ocasionalmente diarrea.

SX de la influenza de alta patogenicidad

La manifestación clínica va a depender de la extensión del daño de órganos o tejidos en específico.

En muchos casos la enfermedad es hiperaguda produciendo una mortalidad previa a la observación de signos clínicos. En cuadros clínicos menos agudos, las aves pueden sobrevivir por 3-7 días.

Los signos clínicos incluyen desórdenes nerviosos como tremor de cabeza-cuello, incapacidad para pararse, tortícolis, opistótonos, parvadas inusualmente quietas, depresión y marcada disminución en el consumo de alimento y agua, caída abrupta en la producción de huevos, que puede llevar hasta el cese completo dentro de 6 días. También es posible observar signos clínicos respiratorios, pero son menos marcados que en infecciones por IABP e incluyen estertores, estornudos y tos.

Diagnóstico

El diagnóstico definitivo de influenza aviar se basa en dos técnicas:

1. Detección de antígenos virales o ácidos nucleicos, mediante pruebas de inmunoensayo de captura o detección por RT-PCR, respectivamente.

2. Aislamiento e identificación del virus en huevos embrionados.

Los métodos serológicos como detección de anticuerpos por test ELISA pueden complementar el diagnóstico, pero no son adecuados para una identificación definitiva. Sin embargo, tienen una gran utilidad para ser aplicados en programas de serovigilancia a gran escala.

Diagnóstico diferencial IAAP: Enfermedad de Newcastle, fiebre cólera, privación de agua, estrés calórico.

Diagnóstico diferencial IABP: Enfermedad de Newcastle (virus lentogénicos), metapneumovirus aviar, laringotraqueitis aviar, bronquitis infecciosa, Mycoplasmas, entre otras bacterias.

Toma de muestras

  • Contenido intestinal
  • Hisopos cloacales
  • Hisopos traqueales
  • Tejidos: Tráquea, pulmones, encéfalo, hígado, corazón, riñones, tonsilas cecales, sacos aéreos.

Estrategia de control

Existen tres objetivos en el control de Influenza aviar: Prevenir, manejar y erradicar. Los que pueden ser alcanzados mediante la implementación de una estrategia que utiliza una combinación de 5 componentes específicos. (Ver en figura N°2)

Es importante destacar que no existe una única estrategia de control para enfrentar la influenza aviar.

Vacunación

Se han desarrollado varias vacunas contra la IA que han demostrado su eficacia en estudios experimentales. La tecnología más comúnmente empleada son las vacunas inactivadas, las cuales han sido utilizadas en diferentes aves de corral. La efectividad de estas vacunas para prevenir los signos clínicos y la mortalidad, se encuentra bien documentada.

No obstante, se debe señalar que la protección es específica de acuerdo al subtipo de virus de influenza que se encuentre circulando en el ambiente. La hemaglutinina es la principal proteína vírica de la influenza A, que provoca una respuesta inmune protectora, la cual es específica al subtipo de la hemaglutinina correspondiente al virus circulante.

El uso de vacunas contra la influenza aviar se ve limitado por la interferencia con los programas de vigilancia basados en detección de anticuerpos. Es relevante mencionar, que la vacunación por sí sola no es la solución para el control de IAAP y debe ir acompañada de programas de monitoreo, estrictas medidas de bioseguridad y la despoblación frente a la infección.

Otro punto importante de destacar, es que la vacunación no previene la circulación viral, por lo que la administración de vacunas sin la aplicación de otras herramientas de control, permitirá que la IAAP se vuelva endémica en las poblaciones de aves de corral vacunadas. A largo plazo, esto puede provocar cambios tanto antigénicos como genéticos de las cepas, como ha ocurrido en México y otros países del Medio Oriente y Asia.

Además, no se recomienda el uso de vacunas vivas atenuadas para el control de ningún subtipo, debido al riesgo de posibles recombinaciones que conduzcan a un aumento de la virulencia de la cepa.

Actualmente, algunos países de Latinoamérica cuentan con la autorización para el uso de vacunas contra la influenza aviar, como es el caso de Colombia, Perú, Bolivia, y Ecuador. En cambio, en Chile, su uso no está permitido ya que la estrategia apunta a erradicar la enfermedad del país.

Importancia en salud pública

Aunque la mayoría de los virus que circulan en aves no son zoonóticos, algunas de las cepas de influenza aviar altamente patógenas, tienen la capacidad de infectar al ser humano, representando una amenaza para la salud pública.

En situaciones en las que hay circulación viral en aves de corral, existe el riesgo de la aparición de casos esporádicos en humanos debido a la exposición a aves infectadas o a un medioambiente contaminado. Desde el año 2003 al año 2022, se notificaron 868 casos humanos de infección por influenza A H5N1 y 457 muertes en 21 países de todo el mundo.

Hasta la fecha, se han registrado dos infecciones humanas causadas por influenza aviar A H5N1 clado 2.3.4.4b, producto de estos últimos brotes en aves.

Afortunadamente, no existe evidencia de la propagación viral de IAAP de persona a persona y el riesgo actual en salud pública establecido por la Organización Mundial de la Salud (OMS) aún se mantiene bajo.

Bibliografía

Ver en Revista Conecta2- Aves y Cerdos: https://www.veterquimica.cl/destacados/revista-conectados/

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